La autodeterminación de los pueblos y la intervención extranjera

La autodeterminación de los pueblos y la intervención extranjera

En un reciente artículo nos plantean para la discusión ¿Es necesaria y posible la Injerencia Humanitaria en Venezuela? para luego concluir que debe intervenirse este país, por existir una serie de violaciones a los derechos fundamentales de las personas por parte del gobierno de Nicolás Maduro y sobre la tesis central de que una serie de eventos anteriores son los que “han llevado a los pensadores del derecho internacional a priorizar los derechos fundamentales de las personas por sobre los derechos de las naciones”.



La autodeterminación de los pueblos y la intervención extranjera

En un reciente artículo nos plantean para la discusión ¿Es necesaria y posible la Injerencia Humanitaria en Venezuela? para luego concluir que debe intervenirse este país, por existir una serie de violaciones a los derechos fundamentales de las personas por parte del gobierno de Nicolás Maduro y sobre la tesis central de que una serie de eventos anteriores son los que “han llevado a los pensadores del derecho internacional a priorizar los derechos fundamentales de las personas por sobre los derechos de las naciones”.

Por supuesto que esta salida es muy tentadora y cómoda para quienes la plantean, una forma de delegar la responsabilidad a un organismo ajeno a nuestra realidad Latinoamericana que bien puede ser cambiada por los mismos actores de cada uno de nuestros países que al final de cuentas somos los directos artífices y responsables por los regímenes autoritarios que nos gobiernan ahora.

Debemos ver otra salida con mucha más dignidad y se llama “autodeterminación de los pueblos”, la cual hace referencia a la responsabilidad que cada pueblo asume para decidir el tipo de gobierno que le favorece y garantiza su desarrollo económico, social y cultural, y establecer asimismo su soberanía sin intromisión extranjera. Conseguir este objetivo requiere también de la disposición para asumir la violencia contestataria como única alternativa.

Para entender el rol que cumple la ONU debemos recordar que fue concebida para asumir el papel de gendarme que represente a los países aliados que vencieron a las potencias del EJE (Alemania, Italia y Japón) un mes después de terminada la Segunda Guerra Mundial, un 24 de octubre de 1945, para mantener “la paz y la seguridad de los estados miembros”.

Desde entonces esta organización ha favorecido a las potencias económicas y condenado a los adversarios del capitalismo, parcializándose y no condenando por ejemplo todos los atropellos y vejámenes ocurridos contra la población Civil en Alemania al finalizar la II guerra mundial y el justificativo de los “Aliados” que supuestamente castigaban a quienes habrían apoyado al Nazismo, las victimas principalmente mujeres indefensas. Nunca se habló de que estos abusos también eran crímenes de guerra.

Durante la guerra fría, tenemos el criminal bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos contra Cuba desde hace más de medio Siglo con la única intención asfixiar y doblegar al pueblo para que presionen al régimen socialista y hacer fracasar su revolución. Desde que en 1991 Cuba presenta el Proyecto de Resolución contra el bloqueo a las Naciones Unidas, hasta 2017 cuando votaron a favor de levantar el bloqueo 191, dos en contra (Estados Unidos e Israel) y ninguna abstención, a pesar del apoyo mayoritario de muchos países miembros que en reiteradas ocasiones dieron su respaldo a Cuba; tampoco no ha significado ninguna sanción contra estos dos países que abusan de su poderío militar contra pueblos pequeños que solo resisten.

Tenemos muchos más ejemplos, como aquel 20 de marzo de 2003 comenzó el ataque de la coalición contra Irak, con el argumento de que se quería eliminar las armas de destrucción masiva; cuando sabemos que la verdadera razón era el control sobre el petróleo de Medio Oriente y los precios del mercado.

Las Naciones Unidas no solo delibera sino que favorece de esta manera a sus promotores, también puede considerarse una fuerza militar que coadyuva en determinadas ocasiones para desacreditar grupos armados y favorecer intereses políticos y económicos, tampoco duda en hacer uso de su ejército conformado por más de 97.000 efectivos uniformados (cascos azules de la ONU) enviados en representación de más de 110 países en su mayoría pequeños y pobres que buscan recomendarse ante las potencias que condicionan la ayuda económica que dan a todos los países dependientes y sub desarrollados a nombre de promover la paz.

Para ilustrar la afirmación El País (Periódico Global) en fecha 8 de diciembre del 2017 daba a conocer sobre el ataque de un grupo rebelde que dejaba 14 cascos azules muertos en el Congo y otros 53 miembros de las fuerzas de paz de la ONU que habían resultado heridos tras la acometida y según EFE Nueva York 15 de noviembre del 2018, se elevó a ocho más el número de cascos azules pertenecientes a la Misión de la ONU (Monusco) en la República Democrática del Congo (RDC) muertos en combates con rebeldes e informó del fallecimiento de otros doce soldados del Ejército congolés.

También tiene mecanismos que le dan “legalidad” para acciones como la reflejada en el Capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas que proporciona el marco para que el Consejo de Seguridad pueda tomar medidas coercitivas y Artículo 42 que dice: “Si el Consejo de Seguridad estimare que las medidas de que trata el Artículo 41 pueden ser inadecuadas o han demostrado serlo, podrá ejercer, por medio de fuerzas aéreas, navales o terrestres, la acción que sea necesaria para mantener o restablecer la paz y la seguridad internacionales. Tal acción podrá comprender demostraciones, bloqueos y otras operaciones ejecutadas por fuerzas aéreas, navales o terrestres de Miembros de las Naciones Unidas”.

Estamos pues hablando de una Fuerza Coercitiva Multinacional que simplemente busca algún justificativo para la intervención, tal como se da ahora en África, y si nosotros los Latinoamericanos le facilitamos los argumentos estamos jugando a la invasión segura y por supuesto que son muchos quienes apuestan a por esta salida, que no solo se “justificaría” en Venezuela, también podríamos hablar de Nicaragua donde a nombre del FSLN se desangra la tierra de Sandino, pero existe un pueblo que resiste y tendrá que caer más temprano que tarde el Régimen corrupto de Daniel Ortega y en Bolivia País en el cual también vivimos un sinnúmero de atropellos, se nos presenta una situación que nos obliga por lo tanto a ser nosotros mismos, la sociedad civil, el Pueblo en general los únicos encargados de dar fin y cambiar la realidad, sin que sean “otros” quienes metan mano en nuestros asuntos internos. Por lo tanto es condenable la actitud que asumen los representantes de la “Derecha Política”, quienes hablan a nombre y se apropian del movimiento contestatario originado por los resultados del 21-F y no por sus partidos, estos lloricones que continuamente ruegan por la intervención de organismos internacionales para condenar al gobierno masista que abusivamente violas sus propias leyes y va en contra de la voluntad mayoritaria.

Por principios, lo único digno es la Autodeterminación de los Pueblos, no la intervención foránea.

El reto de todos los Pueblos de América Latina es asumir su desafío, ser quienes decidan el gobierno que deben tener y conseguirlo. Alguna vez sentenció José Martí (1853-1895) “Pueblo que soporta a un tirano, lo merece”, y no es una afirmación poco racional sino un desafió a la conciencia, contra la pasividad de quienes debemos sacudirnos para cambiar esta suerte.