F-21 versus el fraude democrático

F-21 VS. EL FRAUDE DEMOCRÁTICO

En Colombia, el 19 de Abril del año 1970, durante un sufragio aparentemente democrático para elegir presidente, los encargados de administrar el Órgano Electoral de ese País hicieron caso omiso de la voluntad popular que dio como resultado la mayoritaria votación a favor de la Alianza Nacional Popular (ANAPO). Quienes detentaban el poder simplemente timaron y reprimieron a quienes reclamaban el respeto al Voto emitido; esta situación dio paso a que sectores decepcionados por aquella afrenta decidieran organizarse en un Movimiento Guerrillero que tenía como principal motivación hacer respetar aquel Voto Ciudadano que planteaba un cambio de Gobierno y de perspectiva política. Finalmente, como siempre sucede, fueron en su gran mayoría las jóvenes mujeres y hombres quienes crearon el M-19, Organización Armada que dio un paso al frente y mucho para hablar sobre todo en la década de los años 80´ del Siglo pasado.



F-21 VS. EL FRAUDE DEMOCRÁTICO

En Colombia, el 19 de Abril del año 1970, durante un sufragio aparentemente democrático para elegir presidente, los encargados de administrar el Órgano Electoral de ese País hicieron caso omiso de la voluntad popular que dio como resultado la mayoritaria votación a favor de la Alianza Nacional Popular (ANAPO). Quienes detentaban el poder simplemente timaron y reprimieron a quienes reclamaban el respeto al Voto emitido; esta situación dio paso a que sectores decepcionados por aquella afrenta decidieran organizarse en un Movimiento Guerrillero que tenía como principal motivación hacer respetar aquel Voto Ciudadano que planteaba un cambio de Gobierno y de perspectiva política. Finalmente, como siempre sucede, fueron en su gran mayoría las jóvenes mujeres y hombres quienes crearon el M-19, Organización Armada que dio un paso al frente y mucho para hablar sobre todo en la década de los años 80´ del Siglo pasado.

En Bolivia, resulta incómodo hablar de “democracia” para quienes no creemos en ella y si en esta oportunidad me arriesgo y lo hago, es porque conozco y no soporto el descaro de muchos sinvergüenzas que hoy nos gobiernan, individuos que nunca creyeron y menos pueden pretender ahora ser los abanderados, éstos al igual que muchos de nosotros queríamos destruirla.

Por este motivo es que debemos hablar claro, si antes planteamos el cómbate frontal contra el Sistema opresor y nos organizamos alrededor de grupos armados y actuamos “al margen de la Ley”, si planteamos al igual que aquellos -hoy los mandamás- la autodeterminación de los pueblos, la demolición del Estado y todas sus instituciones, cómo podríamos pretender ser ahora los “defensores de la legalidad”. Seríamos unos bellacos.

El Sr. Evo Morales muy seguro de ser el “Bien Amado”, desafió a la “oposición” mediante Referéndum para que sea la voluntad Popular quien decida a su favor y pueda él ser quien seperpetúe como Presidente, permitiendo de esta manera modificar la Constitución que legalice este aspecto y, el sopapo lo despertó, lo llevo a vivir la cruda realidad, no había sido tan querido como se imaginó, porque el 21 de febrerodel 2016, quienes fueron a Votar dijeron NO mayoritariamente y solo les quedo la desesperación de aferrarse al Gobierno a como dé lugar, recurriendo a cuanta democrática institución sea posible para no salir del palacio, mostrando que estar en función de administrador del Estado es garantía de cubrirse las espaldas ya que tienen aún cuentas que rendir y que solo será posible cuando dejen de ser los gobernantes, antes sus opositores sueñanal vacío. Además, queda claro que son “adictos al poder” y no tienen escrúpulos para mantener el status quo.

Por otro lado podemos ver que lo único creativo de la llamada oposición política (para los masistas la derecha) después de una década de mediocridad es generalizar y popularizar la consigna “Bolivia dijo NO”, y si ahora existe oposición a medias, es gracias a las llamadas Plataformas Ciudadanas que se han tomado en serio la lucha frontal contra el binomio Evo-Álvaro; este fenómeno político fruto de las frustraciones y desaciertos políticos, de los escándalos de la corrupción institucionalizada, del saqueo de nuestros recursos naturales y del abuso de poder, al margen de la penetración delos partidos de “derecha” que sí es una verdad en muchas de las agrupaciones, aun así es una manifestación genuina de quienes si creen y juegan limpiamente a la democracia y eso hace sufrir al MAS, que ya no mide su forma de reaccionar y tampoco les importa hacerlo, porque se sienten poder y sin duda lo son, porque manejan las instituciones encargadas de administrar “justicia”, el “órgano electoral”, los medios de comunicación y tienen además comprado el apoyo de los aparatos represivos quienes salen también a amenazar de frente a quienes se manifiestan por el respeto a los resultados de la consulta del 21 de febrero que dijo NO. Somos testigos mudos de como el Presidente sin razonamiento alguno incita a sus huestes a sacar a “chutazos” a la oposición que se le aparece hasta en sueños, de igual manera la “tolerancia intelectual” del Vice ha llegado al límite, ya no soporta sentirse poco querido, él también arenga y da calificativos a cuanto manifestante en su contra y del mal gobierno se hace presente en cualquier acto público; incluso vemos hasta donde llega la torpeza política de sus seguidores que a falta de creatividad se autodenominan “talibanes” y utilizan capuchas ridículas, pudiendo llamarse cualquier cosa más autóctona y ponerse incluso un sombrero de “Sao” si acaso quieren tener algo en la cabeza.

Podemos asegurar que todas estas manifestaciones son un reflejo del fraude que significa la “democracia” en Bolivia, y asimismo podemos decir que la única expresión genuina y legal resulta ser aquella que emana todo movimiento generado por el 21-F y solo falta que aquellos descontentos o “emputados”, como se dice en la jerga popular, decidan dejar de ser amenazados, amedrentados y ultrajados para hacer prevalecer finalmente su decisión mayoritaria y terminen asumiendo el ejemplo de los colombianos.

Si en Bolivia la resistencia dejara de ser tan pasiva y asumiera otros aspectos contestatarios de seguro más de uno se sumaría, incluso solidariamente aunque no crea en la democracia.