El otro che: Una visión crítica del aporte guevarista al pensamiento y la práctica política revolucionaria

09.Jun.08    Boletines
   

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El otro che: Una visión crítica del aporte guevarista al pensamiento y la práctica política revolucionaria

Por: Jorge Soza S.

Hablar del Che implica hablar de una personalidad multifacética, dirigente del proceso revolucionario cubano, compañero, constructor y teórico del socialismo que hizo aportes notables a la revolución proletaria mundial, no sólo desde el punto de vista de la táctica y estrategia de la revolución en Latinoamérica, sino desde el punto de vista del teórico que estudia el proceso de transición al socialismo, sus aportes a la economía política del socialismo siguen aún vigentes y constituyen un legado valioso del que cualquier proyecto socialista futuro no puede prescindir.


I

Hablar del Che implica hablar de una personalidad multifacética, dirigente del proceso revolucionario cubano, compañero, constructor y teórico del socialismo que hizo aportes notables a la revolución proletaria mundial, no sólo desde el punto de vista de la táctica y estrategia de la revolución en Latinoamérica, sino desde el punto de vista del teórico que estudia el proceso de transición al socialismo, sus aportes a la economía política del socialismo siguen aún vigentes y constituyen un legado valioso del que cualquier proyecto socialista futuro no puede prescindir.

A tiempo de cumplirse los 40 años de su muerte la figura del guerrillero heroico aun sigue despertando enorme aprecio en el seno de los sectores obreros y populares, sin embargo, algo ha cambiado estos años, no se advierte el mismo sentimiento de décadas pasadas, por ejemplo, entre la juventud estudiantil de algunas regiones del país, antes el mayor contingente “guevarista” provenía de la juventud universitaria y su espíritu de rebeldía y ahora proviene de sectores campesinos y obreros, una parte de la explicación la podemos encontrar en la despolitización de la mayoría de nuestras universidades públicas producto de la ofensiva neoliberal y de la degeneración de la autonomía universitaria en gran parte del país, producto de ello las direcciones estudiantiles se han colocado al servicio de las oligarquías regionales, principalmente de los terratenientes y las transnacionales, salvo algunas universidades como la UPEA o las bases estudiantiles de la UMSS de Cochabamba, en no poca medida se puede atribuir este resultado negativo para el movimiento popular al trabajo de la reacción, cuyos aparatos ideológicos manipulan la conciencia de las juventudes; desde hace décadas la sociedad de consumo capitalista trata de convertir al Che en un artículo de consumo, un mito inofensivo, a este propósito se ha sumado la vieja izquierda claudicante y algunos grupos dizque de “izquierda” que utilizan al Che para confundir a la juventud, no por otra causa encubiertos detrás del marbete de “guevaristas”, en vez de coadyuvar a superar esta situación, a través de fomentar una discusión seria y profunda de su legado teórico y político se dedican cada 8 de octubre a organizar festivales, hacer romerías a Valle Grande y otras banalidades por el estilo.

Tras la muerte del Che en octubre de 1967 es innumerable la cantidad de escritos que han circulado acerca de su vida, biografías, “análisis” sobre sus tesis fundamentales y su vida política comenzaron a circular por todo el mundo, hubo de todo un poco en la tropa de escribas que se sumaron a la tarea de “analizar” al Che, los hubo desde aquellos mercenarios que escribían por encargo del imperialismo yanqui tratando de crear el mito del Che aventurero, utópico y autor de la teoría del foquismo, hasta las de aquellos diletantes de “izquierda” que tras la experiencia guerrillera del 67 se lanzaron a escribir tesis acerca de la guerrilla, aquellos “enanos ergotizantes” - los llamó Debray alguna vez - una vez caído el gigante se lanzaron a la tarea de “analizar” las causas del “fracaso” del gigante. Sin embargo, es posible también encontrar algunos pocos escritos de valía de militantes que desde el campo popular se dieron a la tarea de recuperar de manera crítica las grandes enseñanzas implicadas en la vida y obra del guerrillero heroico; en gran medida estas obras recuperan una vida entregada por completo al servicio de los humildes, al servicio de la revolución social que, por sobre todas las cosas, predica con el ejemplo y dirige la lucha revolucionaria desde los mismos escenarios de la lucha armada; el énfasis en una moral revolucionaria y una posición por la lucha de clases proletaria que muchos de los militantes de izquierda de entonces y peor hoy, dejan de lado.

Nos interesa en este breve recuento de la vida y obra del guerrillero heroico resaltar algunos de sus aportes más importantes al movimiento revolucionario Latinoamericano y mundial. En primera instancia, es indudable que no se puede dejar de hablar de sus aportes a la estrategia y la táctica de la revolución en Latinoamérica y, desde luego, sus aportes respecto del proceso de construcción del socialismo muy ligada a su tesis del hombre nuevo.

Los problemas de la estrategia y la táctica de la lucha por el poder en América Latina concentran el interés de la mayoría de los autores que han escrito sobre el Che. Entre las críticas más comunes que se hace a su pensamiento está aquella que persigue contraponer sus ideas a la teoría marxista de la revolución, luego de adjudicarle la autoría del foquismo, se deslegitima la lucha guerrillera, calificándola de anacrónica y utópica; subjetivista y voluntarista, pues, no admite la necesidad de condiciones objetivas para emprender la lucha revolucionaria; vanguardista por que supuestamente no ve la necesidad del combate de las masas atribuyéndole a los campesinos y no al proletariado el papel decisivo y conductor del proceso revolucionario. En el país muchos de estos “críticos”, paradójicamente los más recalcitrantes provienen de la vieja izquierda tradeunionista, una izquierda cuya mayor virtud es su sectarismo y su dogmatismo a lo que se suma su constante claudicación ante el enemigo en el terreno de la práctica política revolucionaria.

No se requiere de mucho esfuerzo para destrozar esta crítica liberal burguesa, la preocupación guevarista por los factores subjetivos del cambio revolucionario no le impide comprender con claridad que los hombres hacen la historia, pero no la hacen en condiciones libremente elegidas por ellos, sino a partir de realidades concretas, objetivas y subjetivas existentes. Analiza cada coyuntura a partir de las contradicciones imperantes entre el socialismo y el capitalismo, entre los países desarrollados y los países semi coloniales, define al enemigo común del género humano el imperialismo y las luchas anti imperialistas y por el socialismo.

LA TESIS DE LA LUCHA ARMADA

A partir del triunfo de la revolución cubana, cuya experiencia el Che sistematizo en sus escritos, haciendo una contribución notable a la teoría marxista leninista de la revolución social en nuestro continente, los mismos, sin embargo, fueron objeto de deformación desde la izquierda y la derecha. Desde el campo de la izquierda muchos se atenían en su crítica a una simplificación foquista de la experiencia de la revolución cubana y no decían nada acerca de la inercia de las llamadas vanguardias comunistas que sólo predicaban rechazo de la vía armada como estrategia de lucha histórica para alcanzar el poder, por el contrario, en el fondo se esforzaban al máximo para acomodarse al sistema y coadyuvar así a la reproducción de las relaciones de producción imperantes bajo el capitalismo.

Se acusa al Che de hacer descansar sólo en el foco las posibilidades de la revolución siendo que por el contrario el Che destaca que, sin el apoyo popular la guerrilla esta condenada a perecer, la guerra de guerrillas es una lucha del pueblo, sin este requisito es imposible el cambio revolucionario. Las más de las críticas sobre sus concepciones guerrilleras o su estrategia revolucionaria no toman en cuenta sus apreciaciones históricas, sociológicas, económicas y políticas contenidas en todos sus trabajos.

EL MARXISMO

En el terreno ideológico sus supuestos seguidores, de origen pequeño-burgués sometieron el marxismo a un nacionalismo burgués que claudicaba ante el sistema capitalista imperialista, las experiencias centroamericanas en este sentido constituyen un ejemplo palmario de lo que nunca más se debe hacer; más que guevarismo en Nicaragua y El Salvador habría que hablar de la influencia soviética y sin duda de la influencia de la dirección cubana post Che Guevara. Basta mencionar un solo elemento que define la concepción guevarista de la revolución latinoamericana que contradice totalmente con esta praxis conciliadora de un frente poli clasista, sin hegemonía ideológica de la clase revolucionaria: “o revolución socialista o caricatura de revolución”, aquí claramente el Che deslinda con el nacionalismo burgués o pequeño burgués y con el supuesto papel progresista de las burguesías latinoamericanas.

En 1967 en plena selva boliviana el Che escribió para alcanzar el poder “hacia falta una rebelión contra la oligarquía y contra los dogmas revolucionarios” (Diario del Che en Bolivia).

Es precisamente contra esos dogmas que las ideas del Che reaccionan, en aquellos años la izquierda del continente, sobre todo los PCs se orientaban por la tesis de la colaboración de clases con la burguesía nacional, “la revolución en América Latina es de carácter nacional democrático y antifeudal, agrario y anti imperialista”. La contradicción imperialismo-nación es, para esta etapa predominante y debe constituirse un frente político que abarque a la clase obrera, a los campesinos, a las capas medias y a la burguesía nacional contra el imperialismo norteamericano y la oligarquía agraria feudal. Se trataba de alcanzar el poder a través de esa alianza multiclasista que constituiría un híbrido “gobierno nacional democrático” o “nacional popular”. En esta etapa la lucha entre explotados y burgueses debe postergarse para la etapa siguiente de la revolución, la socialista. Por tanto, la vía armada no se considera necesaria al menos durante la primera etapa: las tareas de ésta son: la reforma agraria, la nacionalización de las propiedades extranjeras y la democracia, la burguesía desempeña el papel central en esta etapa. Tesis que contrastan con las que sostuvo Che Guevara, en nuestro criterio.

Fueron precisamente estas alianzas estratégicas con las burguesías nacionales las que llevaron a la derrota a muchos movimientos revolucionarios en el continente y en Centro América principalmente, decisiones estratégicas erradas que hoy se hacen sentir negativamente, en la falta de mística y en la perdida de perspectivas en el triunfo revolucionario que aún se advierte con mucho pesar hoy en algunos escenarios de la lucha armada en nuestro continente; el Che respondió a dichas alianzas con una célebre tesis siempre digna de destacarse: “revolución socialista o caricatura de revolución”.

La revolución cubana significo la emergencia de nuevos aires de liberación por todo el continente, la tesis de la vanguardia político militar parecía barrer con todas las viejas organizaciones comunistas anquilosadas y dominadas por el “quietismo” y el anarco sindicalismo, tal como denunció Che Guevara y ciertamente fue así; tras el XX Congreso del PCUS todos los PCs se adhirieron a la política soviética de coexistencia pacífica con el imperialismo.

Por el contrario el Che luego de la crisis de los mísiles en 1962 expreso su total rechazo a la política de coexistencia pacífica propugnada por el régimen soviético, tesis que pretendía construir el socialismo sin entrar en conflicto con el imperialismo y en el marco de los estados nacionales. Esta política en el fondo era mantener el statu quo mundial que ya denunciaran algunos intelectuales marxistas aquellos años, poco antes de la llegada del Che a Bolivia; Paul Sweezi y Leo Huberman por ejemplo, se encargaron de divulgar la profunda desconfianza que existía ya en varios círculos revolucionarios de Europa y Latinoamérica acerca de la actitud sospechosa de los soviéticos que - en criterio de ambos autores - deseaban ya en aquella época - “ardientemente llegar a un acuerdo con los E.U. y como parte del precio se preparan no solo a conceder el hemisferio occidental como zona de influencia norteamericana, sino a hacer todo lo que pueda para mantener los movimientos revolucionarios del hemisferio dentro de los confines de la coexistencia pacífica”. (Montly Review N° 36, 1967).

En 1964 durante su visita a la URSS el proyecto guevarista de impulsar la lucha armada por el mundo recibió una negativa rotunda de la dirigencia soviética gobernada por Jruschov, ante la actitud moderada de los PCs latinoamericanos boicoteo en Cuba el congreso de los partidos comunistas del continente.

Esto marcó aún mas el distanciamiento de Moscú y estos partidos, el famoso discurso en Argel a principios de 1965 en el seminario de solidaridad afro-asiático fue el escenario donde Che lanzo duras críticas a las relaciones económicas injustas que mantenían los países socialistas con los pueblos semi coloniales. Che planteo la necesidad de desarrollar un verdadero internacionalismo proletario en la lucha anti imperialista y la necesidad de crear dos, tres vietnams para aplastar definitivamente al imperialismo.

A tiempo de concluir este punto bien vale la pena destacar la vigencia de estas tesis guevaristas, si bien Che pone el énfasis en la necesidad de la vía armada para el cambio revolucionario, si bien se distanció de las posibilidades de “la vía pacífica” hacia el socialismo en las condiciones de América Latina, es porque tal posibilidad no existe. No la descartaba teóricamente pero insistía que “en la mayoría de los casos no es posible”, la experiencia histórica recalca hoy que prácticamente es imposible, lo confirma con creces una vez más el timorato gobierno del populismo reformista de Evo Morales. Che entendía que si a través de la legalidad burguesa se llegaba al gobierno, a “la captura formal de la superestructura burguesa del poder… el tránsito hacia el socialismo de aquel gobierno … deberá hacerse también en medio de una lucha violentísima contra todos los que traten, de una manera u otra de liquidar su avance hacia nuevas estructuras sociales”. (Che. Táctica y estrategia…)

II

UN CONCEPTO DE COMUNISMO

Una tesis fundamental que guía la práctica teórica y política del Che es su concepción del comunismo; el comunismo antes que un sistema de reparto social más igualitario, implica en lo esencial un nuevo tipo de sociedad y de hombre. Hay un texto de Marx, La Ideología Alemana de 1845 que sintetiza, en gran medida, su concepción de la nueva sociedad: “tanto para engendrar en masa la conciencia comunista como para llevar adelante la cosa misma, es necesaria una transformación en masa de los hombres, que solo podrá conseguirse mediante un movimiento práctico, mediante una revolución; por consiguiente, la revolución no sólo es necesaria porque la clase dominante no puede ser derrocada de otro modo, sino también porque únicamente por medio de la revolución logrará la clase que derriba salir del cieno en que se hunde y volverse capaz de fundar la sociedad sobre nuevas bases”.

EL HOMBRE NUEVO

Su preocupación por encontrar las respuestas al complejo problema que plantea a una nueva sociedad emergente de una revolución social es la idea del hombre nuevo, en su criterio para construir el comunismo simultáneamente con la base material hay que hacer al hombre nuevo. El instrumento de movilización en la sociedad debe ser de índole moral, su predica constante gira en torno de la necesidad de formar el hombre nuevo, el hombre producto del socialismo que viviera para y por la sociedad. Guevara plantea el desarrollo de la conciencia como el único camino posible a la nueva sociedad.

Plantea que con las armas legadas del capitalismo, el nuevo orden socialista no puede formar el hombre nuevo, el estímulo material es un mal necesario pero que debe ser erradicado definitivamente. Pese a que el cambio no se produce automáticamente en la conciencia ni en la economía, las variaciones son lentas aunque hay periodos de aceleración, porque la mercancía, la célula económica de la sociedad capitalista, mientras persista sus efectos se harán sentir en la organización de la producción y desde luego en la conciencia.

La idea de construir una nueva sociedad a partir del hombre individualista del capitalismo, cuya palanca de movilización es la ganancia de dinero o el interés material le parecían al Che un absurdo completo, el homo economicus actual no es más que un hombrecillo pequeño, cuya conciencia “economicista” jamás servirá para edificar una sociedad superior a la existente, una sociedad con verdadera justicia social y una nueva democracia como la sociedad socialista.

El hombre debe transformarse conjuntamente con el avance de la producción, la misma que sólo adquiere sentido y logra capacidad liberadora de la enajenación humana si sirve de fundamento para aquella transformación. El socialismo quedaría cuestionado si solo es capaz de generar una conciencia productivista, producto de la dedicación exclusiva del proceso al incremento de la producción material. El socialismo implica para ser definido como tal, la producción de de “cosas” y de “conciencia”. Pero la conciencia solo puede ser producida si al decir de Marx, la revolución comunista va dirigida contra el carácter anterior de actividad, si es capaz de eliminar el trabajo como forma de actividad alienada y desintegradora de la personalidad humana y de suprimir la dominación de clase.

PENSAMIENTO ECONÓMICO

¿Qué implica la alienación del trabajo bajo el capitalismo?

La alienación es en las obras del joven Marx un fenómeno emergente del modo como está organizada la producción en la sociedad capitalista. El obrero a decir de Marx vive alienado en la medida que el producto de su trabajo no le pertenece, en la medida que produce bienes de consumo, mayor es el poder del capital y menor el poder del obrero de disponer del producto de su trabajo, un trabajo que bajo el capitalismo ni siquiera es suyo, sino que pertenece a otro. El trabajo consecuentemente no es más que un medio para satisfacer necesidades ajenas, extrañas al obrero.

En el capitalismo el individuo humano - el obrero vive alienado, “solo se siente actuando libremente en sus funciones animales tales como beber, comer, procrear… mientras que en sus funciones humanas no es nada más que un animal” (Herbert Marcuse, Razón y Revolución)

Che estaba muy influido por las tesis del joven Marx acerca de la alienación del individuo en la sociedad burguesa, de ahí que enfatizó en la necesidad de superar este fenómeno generado por la propiedad privada capitalista, como un requisito esencial para impulsar el proceso de construcción de hombre nuevo y por tanto del socialismo.

Si el socialismo significa a la vez una transformación total de los mecanismos productivos de los bienes y de la conciencia, realizada por hombres que en ese mismo proceso se van transformando a sí mismos, el socialismo y el comunismo no está separada por una barrera a la que sólo la superabundancia de bienes logrará destruir. Todo es un único proceso cuyo hilo conductor debe estar constituido necesariamente por la relación entre estructura material y conciencia revolucionaria. Para que esta unidad no fuera cuestionada por la carencia de instituciones adecuadas y frente al peligro de degeneración burocrática que genera toda estatización y que la debilidad del poder popular alimenta, Che destaca la participación consciente, individual y colectiva del pueblo.

EL TRABAJO VOLUNTARIO

La masificación política y consciente del trabajo voluntario es una salida transitoria. Si las nuevas instituciones del poder popular sólo pueden ser gestadas desde abajo, por las propias masas en movimiento, movilizar a las masas era crear el terreno más apto para la capacidad de auto-organización de los trabajadores.

Che fue el máximo inspirador del trabajo voluntario, un trabajo consciente sin la compulsión que significa la presión social que se asume como una decisión de aportar a la construcción colectiva de la nueva sociedad socialista. Un socialismo concebido como un proceso que desde el inicio va introduciendo elementos de comunismo presupone necesariamente un elevado de participación popular, el cual solo puede ser mantenido solo mediante un sistema de gestión que privilegie los estímulos morales y los consumos sociales y que tienda a aniquilar en forma constante y sistemática todas las categorías económicas sobre las que se asienta el sistema capitalista de producción. Es que los estímulos materiales crean elementos de fragmentación y despolitización de las masas.

CRÍTICA DE LA VIGENCIA DE LA LEY DEL VALOR EN EL PERIODO DE TRANSICIÓN

Sus trabajos de la época de la polémica en torno de la defensa del sistema presupuestario como el único, acorde con los objetivos de transformación revolucionaria de las estructuras económico sociales heredadas del pasado, lo condujo a observar con cierto escepticismo las experiencias de los otros países socialistas con sistemas de gestión radicalmente opuestos al propugnado por él.

En sus viajes por los ex países socialistas evidencio elementos que constituían claros síntomas del inevitable retorno al camino capitalista de estos países. En Polonia, Yugoslavia y en la propia URSS evidencio dichos elementos.

Estos países, decía Che siguiendo algunas críticas que por entonces deslizaba la dirigencia china encabezada por Mao Tse tung, son países que se encaminan al capitalismo, ¿Por que? porque en ellos funciona la ley del valor, es decir, la oferta y la demanda, se vuelve a la propiedad privada de la tierra, se anulan medidas de colectivización por estos elementos propios del capitalismo. En su viaje por la ex URSS se le pregunto si conocía un sistema que se experimenta en una fábrica soviética, que trabaja en relación directa con el público y la rentabilidad de la industria se mide por las ventas, se le pregunto: “¿Usted conoce este sistema?. Respuesta: Este sistema no lo conozco muy bien en la Unión Soviética, pero lo he visto en otra parte. En Cuba estaba ampliamente desarrollado, antes de la revolución, por que se trata de capitalismo puro”.

El significado de la ley del valor en el socialismo, el problema de la gestión directa de la empresa, el llamado sistema de auto gestión de la empresa. “Es un hecho que en el sistema de auto gestión no hay ninguna conexión entre aparato y masas. En el sistema de autogestión la medida del valor del hombre es lo que produce, algo que el capitalismo realiza perfectamente, mejor dicho perfectísimamente. Quiero decir que si aquí tenemos defectos no los corregiremos con el método de compensar más o menos a un trabajador” (Che).

Che explicaba la existencia de estos fenómenos propios de una economía de mercado, como una crisis de teoría prevaleciente en muchos de los viejos países socialistas, una crisis que olvido a Marx y cuyos dirigentes se basan sólo en algunos trabajos de Lenin y no precisamente en el Lenin del “Estado y la revolución” o del “Imperialismo fase superior del capitalismo”, sino el Lenin de la NEP (Nueva Política Económica), una política que fue impuesta por la práctica de una situación de emergencia producto del nacimiento del único país socialista del mundo en un mar de países capitalistas.

Las dificultades del periodo de transición no fueron previstas por Marx porque, en el esquema de Marx se concebía el periodo de transición al socialismo como un periodo resultado del estallido del sistema capitalista a partir de sus propias contradicciones, sin embargo, todavía eso no ha sucedido aunque nadie puede asegurar que no baya a suceder en el futuro, la crisis financiera yanqui es un elemento sintomático que nos anuncia a futuro una vez más que nada, absolutamente nada puede escapar a la “triste” dialéctica de la vida, todo lo que nace un día debe perecer; en la realidad de aquellos años de mediados del siglo XX se veía como se desgajaban del árbol imperialista algunos países que vendrían a constituir las ramas débiles, o los eslabones débiles de la cadena imperialista como preveyó Lenin. Se trató de un periodo de transición distinto del que Marx previó, una nueva fase no prevista por él; un primer periodo de transición al socialismo que trascurrió en medio de violentas luchas de clase y con elementos de capitalismo en su seno que oscurecían la comprensión de su esencia. Cuya incomprensión hoy sabemos a donde llevó.

A tiempo de concluir este trabajo es necesario destacar que las directrices guevaristas en el terreno de la economía y la ideología del proceso de transición al socialismo ejercieron ciertamente influencia notable en la revolución cubana, al menos los primeros cinco o seis años de la revolución, hasta 1965 habría que decir, luego fueron poco a poco dejadas de lado por la dirigencia cubana, situación obligada, no sólo por las presiones soviéticas, sino principalmente por el ilegal y criminal bloqueo yanqui contra el pueblo cubano, en otras palabras, las circunstancias materiales e ideológicas imperantes habrían sido las que pesaron y hoy vemos los resultados; el hombre cubano común no dista mucho del hombrecillo pequeño que hoy vive bajo cualquier sociedad capitalista, un hombre cuyo motor interno de movilización es la ganancia de dinero, la acumulación de riqueza a toda costa; ideológicamente, tras bambalinas, el hombre actual es un hombre sometido por completo por una devoción, por un profundo sentimiento de “amor” a ese fetiche, a esa ramera universal de hombres y pueblos que es el capital.

BIBLIOGRAFÍA

Ramiro Abreu, Ricardo Alarcón y otros. Pensar al Che, Ed. José Martí, T. 1, 1989. La Habana
Che Guevara. El Socialismo y el Hombre Nuevo, Ed. siglo XXI. México, 1988.
Debray, Regis, La guerrilla del Che, Siglo XXI, México D.F. 1988.
Lavretski I. Che, Editorial progreso, Moscú, 1975.
Marcuse, Herbert. Razón y revolución, Planeta. Agostini, Barcelona, 1985.
Marx. Manuscritos económico filosóficos de 1844, Grijalbo, México D.F. 1989.

Marzo del 2008