Los bolivianos y la democracia



Los bolivianos y la democracia

La gran mentira que los Bolivianos nos hacemos y además nos obligamos a creerla es que somos un pueblo PACIFICO y con vocación DEMOCRATICA.

La Historia como Ciencia Social es un instrumento fundamental que nos permite escarbar en el pasado las actitudes y acciones de las mujeres y hombres que forjaron nuestra realidad que hoy vivimos; es decir, somos es lo que hicieron y también lo que hacemos ahora seremos a continuación para bien o para mal si queremos hablar claro.

Si analizamos nuestro pasado y recabamos la información necesaria de la época cuando nació la República de Bolivia veremos ese periodo histórico como lo que fue realmente, un momento en el que se decidían los intereses económicos y políticos de las élites Altoperuanas que aspiraban a ser los continuadores del poder que era dejado a la deriva por el desgaste y la derrota infringida por los años de guerra insurgente contra los representantes de la Corona Española. Cabalmente, quienes se esforzaban por materializar la creación de una nueva República eran los mismos que antes servían a España, los hijos de españoles, intelectuales, militares y demás personajes que combatieron a los guerrilleros de la Independencia, los mismos “Doctores de Charcas” que oportunistamente cambiaron de bando a último momento cuando concluyeron que el sistema colonial se venía abajo, éllos fueron los que dieron lugar al nacimiento de Bolivia el 06 de agosto de 1825 excluyendo a los Guerrilleros que habían combatido por más de quince años a los ejércitos realistas.

Una vez constituida la Republica decidieron dársela al “libertador Venezolano Simón Bolívar” para que sea gobernada; por motivos políticos y personales dejó la presidencia y fue delegada luego al Mcal. Antonio José de Sucre y después a otro y otros más sumando un total de siete (7) presidentes militares los primeros hombres que se hicieron cargo de conducir nuestro País desde el 12 de agosto de 1825 hasta el 09 de julio de 1841 y hasta finales del Siglo XVIII (año 1899) sumaron un total de diez y seis (16) militares y solo ocho (8) civiles quienes fueron los conductores de Bolivia.

Si seguimos haciendo números del total de 65 presidentes en 192 años de existencia son 34 militares y 31 civiles quienes nos vienen gobernando, entonces, viendo esta correlación será que los bolivianos tenemos vocación democrática? durante los gobiernos militares en muchos de los cuales ocuparon el cargo en repetidas oportunidades; con excepción de los años 70´ que era parte de la geopolítica de dominación Estadounidense y estrategia anticomunista en América Latina que fue resistida por grupos de Izquierda en todo el continente y otra la oposición al Narco - Gobierno de García Meza, después no se conoce una actitud rebelde y subversiva de los bolivianos contra los regímenes militares que mayoritariamente gozaban de la aceptación y simpatía que permite asegurar lo bien visto que fueron y tenemos por ejemplo varios como Busch, Villarroel, Barrientos, Ovando, Torrez y Banzer que en su etapa de “campeón de la democracia” cuando en los mismos centros mineros a los que había reprimido antes ganó con Voto mayoritario en las elecciones y otros como los de la Junta Militar de Torrelio, Bernal y Pamo en 1981 por citar algunos en relación a los gobiernos civiles déspotas y corruptos que han marcado nuestra historia.

Debemos destacar también el levantamiento indígena del Tupac Katari en 1781 y el Cerco a la Ciudad de La Paz, otros levantamientos indígenas no menos importantes como el de Tomas Katari, además de los constantes enfrentamientos con los opresores durante la Guerra Independentista donde siempre el Pueblo mestizo y sus dirigentes al igual que los Indígenas y sus líderes estuvieron en pie de guerra. Esta tradición de lucha durante la época Republicana tampoco se perdió, incluso podemos recordar la lucha encabezada por Apiaguaqui Tumpa contra los Terratenientes que defendían al nuevo sistema opresor del Pueblo Guaraní allá en 1892 y el genocidio conocido como la masacre de Kuruyuki donde fueron asesinados por el Ejército Boliviano más de 6.000 indígenas guaraníes, o la participación al lado de los Liberales y militares del Líder Aymara Pablo Zarate el “Temible Willka” quien junto a su Pueblo fue punto de quiebra en la llamada Guerra Civil - Federal de 1898 – 1899 y luego traicionado por sus aliados, o recientemente este nuevo Siglo XXI con las luchas en Cochabamba durante la “Guerra del Agua” el 2000, la Masacre al Pueblo Alteño que derroco a Gonzalo Sánchez de Lozada el 2003 en la “Guerra del Gas” y recientemente la resistencia al Gobierno masista desde diferentes sectores del Pueblo Trabajador y Culturas Oprimidas se enfrentan al sistema con la Marcha Indígena del 2011 en defensa del TIPNIS contra la destrucción de la Naturaleza y los intereses perversos del MAS o la participación mayoritaria que Votó contra la re-postulación de Evo Morales.

Entonces, tenemos ante nosotros una realidad que contradice el eslogan. Somos todo lo contrario, contestatarios, insurgentes, insumisos, insurrectos… y mucho más, pero jamás “un pueblo pacífico y con vocación democrática”.

En nuestro País quienes detentan el poder político nunca ha respetado sus propias leyes, su constitución, su juego democrático, siempre someten el poder Judicial, Legislativo y Electoral para perpetuarse como administradores del Estado y solamente se alternan cuando ya no es posible seguir gobernando, todo es cuestión de matices y no de cambios reales y profundos.

Que el Tribunal Constitucional hubiera habilitado a Evo para la re-postulación el 2019 era algo que todos sabían y esperaban suceda en cualquier momento, pero qué hicieron para evitarlo quienes se dicen oposición? por supuesto que nada, al final todos son parte del engranaje que da forma al sistema imperante, tanto la Izquierda que gobierna, la que no está y tampoco consiguió pega y la derecha mediocre son necesarias para que siga existiendo la llamada “democracia representativa”.

Una reflexión oportuna para todos aquellos que se consideran patriotas en estos tiempos de desfalco, es la que Simón Bolívar hacía al respecto: “El Sistema de gobierno más perfecto es aquel que produce mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social y mayor suma de estabilidad política”, por supuesto no es la situación en la que vivimos actualmente, la realidad es la que predice el mismo Bolívar “La continuación de la autoridad en un mismo individuo frecuentemente ha sido el termino de los gobiernos democráticos. Las repetidas elecciones son esenciales en los sistemas populares, porque nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle y él se acostumbra a mandarlo; de donde se origina la usurpación y la tiranía…”, más claro una lupa.

En verdad que entender el mensaje no requiere de mucha ciencia, es cuestión de plantearse “qué hacer” y la respuesta está implícita. No se debe permitir que esta situación continúe, hay que cortarla de raíz debemos subvertir el orden establecido y no temer las consecuencias y mucho menos el qué dirán, tenemos que asumir el desafío incluso quienes no creemos en la democracia, quienes jamás hemos votado por nadie al igual que aquellos que si lo hacen en cada elección, se debe ir desde la “Desobediencia Civil” que Mahatma Gandhi planteaba con su movimiento de la no violencia que incluso sentenciaba que “Cuando una ley es injusta, lo correcto es desobedecer”. Lo importante es hacer algo ahora y dejar de esperar que se confirmen las acciones del oficialismo mediante su parlamento, su justicia y sus leyes para recién lamentarse y querer hacer algo a destiempo como es costumbre.
Empero, eso no debe ser todo, las opciones nos debe llevar a considerar la resistencia activa, frontal y violencia contestataria de ser necesario para frenar el abuso de poder y la mentira a la que vienen sometiendo al Pueblo Trabajador y las Culturas Oprimidas; no tenemos que esperar que nos convoquen a las calles los partido tradicionales de Izquierda y Derecha, el Pueblo solo se moviliza y se auto convoca, y allí tenemos que estar, al lado de los trabajadores, de la juventud que es la fuerza social que esta presta a las transformaciones, junto a los pueblos originarios que tienen que salir del letargo y el engaño del tal “Proceso de Cambio” que es simplemente una mentira y un retroceso, la Democracia es una farsa y no tenemos por qué respetarla, tenemos cambiar esta realidad que nos lastima, que nos ultraja y que atenta contra todas las formas de vida que están empeñados en destruir.

Otro aspecto que nos debe llamar la atención es nadie refiera a las próximas elecciones presidenciales y que de ser re-electos (que es lo más seguro) los actuales gobernantes tendrán el camino listo para terminar con todo tipo de oposición, de libertad de expresión ya coartada ahora, incluso podrán de un plumazo abolir el parlamento que no deja de ser un estorbo y pasar a declararse “Dictador Vitalicio”, incluso no sería raro que tomasen el mal ejemplo de dar espacio en puestos claves a los militares en el gobierno que necesita de los aparatos represivos para garantizar su continuidad, al mejor estilo Venezolano que recientemente ha optado por ir consolidando un Gobierno Civil – Militar con ese objetivo aún velado.

Lo mismo sucede con las Elecciones Judiciales tan amañadas y antidemocráticas, que son obligadas porque de seguro nadie iría, pero así son ellos, no tienen un mínimo de vergüenza, igual serán posesionados los ilustres desconocidos y serviles al Gobierno que serán elegidos por un bajísimo porcentaje de ciudadanos, serán representantes del oficialismo.

En todo caso estamos a tiempo de impedir que logren su objetivo el eternizarse en el Gobierno se puede revertir, la desesperación que les urge y los obliga a no respetar el Voto mayoritario que les dijo NO es simplemente porque tienen que salvar el pellejo ya que a toda costa quieren evitar rendir cuentas por todos sus malos actos que no pueden ocultar, será igual, tarde o temprano lo tendrán que hacer.